El intendente de Cruz del Eje acompañó el gran festejo por el Día del Niño y destacó la importancia de que los más pequeños puedan vivir una infancia feliz. La celebración municipal reunió a familias de distintos barrios con juegos, música, espectáculos, chocolate y más de 150 premios.
“Que todos los niños puedan tener una niñez feliz, ese es el objetivo”.
La frase del intendente Renato Raschetti sintetizó el sentido de una jornada que tuvo a los más pequeños como grandes protagonistas en el predio de la Fiesta Nacional del Olivo.
Durante el festejo por el Mes de las Infancias, Renato Raschetti no se quedó solamente en el escenario. Acompañó la jornada, participó de la entrega de premios y compartió con las familias una tarde que estuvo marcada por la alegría de los chicos.
Para Raschetti, ver a los niños felices tuvo además un significado personal.
La entrega de bicicletas y regalos le permitió recordar su propia infancia y aquella primera bicicleta que, según contó durante la entrevista con Línea 1, todavía permanece entre sus recuerdos más queridos.
“Hay que soñar, hay que ilusionarse, hay que perseguir los sueños y aprovechar y disfrutar de la niñez”, expresó.
Una infancia feliz como objetivo
El intendente sostuvo que en momentos difíciles las instituciones deben redoblar sus esfuerzos para acompañar a las familias.
En ese sentido, consideró que la Municipalidad, como institución central de la ciudad, tiene una responsabilidad especial a la hora de generar espacios de encuentro y recreación para los niños.
La celebración fue pensada precisamente desde ese lugar: ofrecer una tarde donde los chicos pudieran jugar, bailar, participar de actividades y compartir con sus familias.
Una decisión para respetar los festejos de los barrios
El festejo municipal se realizó en septiembre como cierre de las celebraciones del Mes de las Infancias.
Raschetti explicó que la decisión de no concentrar el festejo municipal durante agosto respondió a una razón concreta: respetar las actividades organizadas por centros vecinales, instituciones, iglesias y organizaciones de los distintos barrios.
Durante agosto, esos espacios tuvieron sus propias celebraciones, muchas de ellas con acompañamiento municipal.
La Municipalidad decidió entonces realizar posteriormente un gran cierre general, evitando que la convocatoria oficial terminara superponiéndose con los festejos que cada comunidad ya tenía previstos.
Una fiesta preparada desde temprano
Mientras los chicos todavía esperaban la llegada del festejo, desde las primeras horas distintas áreas municipales trabajaban en el predio de la Fiesta Nacional del Olivo.
Línea 1 acompañó esa previa y dialogó con Marcelo Sánchez, uno de los responsables de la organización.
Bicicletas, decoración, sonido, juegos e inflables fueron llegando durante la mañana. También se prepararon las distintas propuestas que finalmente ocuparon la tarde.
Sánchez explicó que en este tipo de actividades participan diferentes sectores de la Municipalidad, desde la preparación hasta el desarrollo del evento.
Chuleta Costeleta: “Tenemos una fiesta preparada para disfrutar con los niños de Cruz del Eje”
Juegos, música y más de 150 premios
La propuesta incluyó aproximadamente 10 castillos inflables, juegos, actividades deportivas, kermés, música y espectáculos.
También hubo chocolate, jugos, golosinas y facturas para compartir.
Uno de los grandes atractivos fueron los sorteos.
La organización dispuso más de 150 premios, entre ellos numerosas bicicletas que fueron entregadas durante la tarde.
Cada número anunciado generó expectativa entre los chicos y las familias. Para quienes resultaron ganadores, el momento terminó convirtiéndose en uno de los recuerdos centrales de la jornada.
Los artistas de Cruz del Eje también tuvieron su lugar
La celebración tuvo además una fuerte presencia de artistas locales.
Chuleta fue uno de los protagonistas principales del escenario, acompañado por distintas propuestas artísticas de la ciudad.
También participaron academias de danza, la murga Esclavos del Sol y actividades de zumba para chicos y adultos.
Durante la jornada, Raschetti remarcó la importancia de brindar oportunidades a los artistas de Cruz del Eje y especialmente a los jóvenes que encuentran en estos escenarios una posibilidad para mostrar su talento.
El mensaje fue claro: la cultura local también forma parte de una política que busca acompañar a las nuevas generaciones.
Una fiesta que se construyó entre todos
La jornada no fue solamente responsabilidad de un área municipal.
Trabajadores de distintas dependencias participaron de la organización. También se sumaron Bomberos, instituciones, comerciantes, funcionarios y agrupaciones que colaboraron con diferentes propuestas.
Durante la celebración, el equipo municipal agradeció especialmente a quienes hicieron posible los sorteos y las distintas actividades.
El propio Raschetti destacó que muchos de los premios fueron posibles gracias al aporte de comercios, funcionarios e instituciones que decidieron acompañar la iniciativa.
El verdadero protagonista: cada niño
Entre sorteos, música, juegos y espectáculos hubo algo que terminó ocupando el centro de la escena: la sonrisa de los chicos.
Algunos llegaron esperando ganar una bicicleta. Otros simplemente fueron a jugar, bailar o encontrarse con amigos.
También hubo momentos que recordaron la responsabilidad que implica organizar una actividad con tantos niños. Durante la tarde se debió asistir a familias para reencontrar a algunos pequeños que se habían separado momentáneamente de sus padres, reforzando el pedido de mantenerlos siempre cerca.
Son detalles que también forman parte de una jornada de estas características y que muestran que una fiesta infantil requiere organización, cuidado y responsabilidad.
Una tarde que quedará en la memoria
El gran festejo municipal cerró las actividades del Mes de las Infancias en Cruz del Eje con una jornada donde las familias ocuparon el predio de la Fiesta Nacional del Olivo.
Para Renato Raschetti, el desafío fue generar un espacio donde los chicos pudieran disfrutar y, al mismo tiempo, dejarles un recuerdo positivo.
Porque una bicicleta puede ser un premio.
Un castillo inflable puede durar unas horas.
Una canción puede terminar.
Pero para un niño, una tarde de juegos compartida con su familia puede convertirse en uno de esos recuerdos que permanecen durante muchos años.
Y ese fue, en definitiva, el sentido de la celebración: poner a la infancia en el centro y regalarles a los chicos de Cruz del Eje una tarde para recordar.
Línea 1 estuvo allí, desde la preparación hasta la fiesta, para contar cómo se vivió.
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