Una multitud marchó por Agostina, por las víctimas y por una sociedad libre de violencia
La Plaza de la Memoria fue el punto de encuentro de una emotiva movilización donde vecinos, organizaciones, estudiantes, instituciones y autoridades acompañaron un fuerte reclamo de justicia y prevención
Una convocatoria multitudinaria bajo la lluvia
La tarde gris y la llovizna persistente no impidieron que una importante cantidad de vecinos se acercara a la Plaza de la Memoria para participar de una nueva jornada de reflexión y lucha.
Desde temprano comenzaron a llegar familias, estudiantes, organizaciones sociales, referentes comunitarios, instituciones educativas y representantes de distintos organismos públicos para sumarse a una movilización que, según destacaron los propios organizadores, superó ampliamente las expectativas.
La jornada estuvo atravesada por el dolor que generan los recientes hechos de violencia que conmocionaron a la provincia y especialmente por el recuerdo de Agostina, nombre que se repitió una y otra vez en cada intervención.
Un grito colectivo por quienes ya no pueden hablar
La directora de Mujer y Género de Cruz del Eje, Romina Barrionuevo, destacó la amplia participación de la comunidad a pesar de las condiciones climáticas y remarcó que la movilización representaba un abrazo colectivo para las mujeres, adolescentes y niñas víctimas de violencia.
Durante su intervención recordó las alarmantes cifras de femicidios registradas en el país y señaló que detrás de cada número existe una familia atravesada por el dolor.
También dejó un mensaje para quienes atraviesan situaciones de violencia, recordando que existen espacios de acompañamiento y contención para quienes necesiten ayuda.
Funcionarios y representantes institucionales acompañaron la movilización
La marcha también contó con la presencia de representantes de la actual gestión municipal y provincial que decidieron acompañar a la comunidad en una fecha profundamente significativa.
Entre ellos estuvieron la concejal Mónica Sormani, quien destacó la importancia de visibilizar las distintas formas de violencia y sostuvo que la sociedad debe dejar de naturalizar situaciones que muchas veces permanecen ocultas.

También participó Marcelo Sánchez, quien remarcó que cada año la convocatoria adquiere una dimensión especial y señaló que el caso de Agostina movilizó profundamente a la comunidad, reafirmando la necesidad de seguir trabajando para que no haya una víctima más.
Por su parte, Paloma Sánchez expresó que la marcha representa una oportunidad para dar voz a quienes ya no pueden hacerlo y acompañar a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad. Su mensaje estuvo enfocado en la necesidad de sostener estos espacios de visibilización y acompañamiento.
La presencia de funcionarios y representantes institucionales reflejó el acompañamiento de distintos sectores del Estado a una problemática que requiere compromiso permanente y acciones concretas.
Sobrevivientes que transformaron el dolor en mensaje
Uno de los momentos más conmovedores de la jornada llegó con los testimonios de mujeres que atravesaron situaciones de violencia de género y decidieron compartir su experiencia.

Sus relatos estuvieron cargados de emoción, pero también de esperanza. Coincidieron en que es posible salir de los círculos de violencia cuando existen redes de acompañamiento y personas dispuestas a escuchar.
Al mismo tiempo, reclamaron mejoras en los procesos judiciales y una mayor sensibilidad institucional hacia las víctimas que buscan ayuda.
Los jóvenes dijeron presente
La presencia de estudiantes secundarios y centros de estudiantes fue uno de los aspectos más destacados de la jornada.
Con carteles y mensajes de concientización, los jóvenes participaron activamente de la movilización y expresaron su compromiso con la construcción de una sociedad más igualitaria y libre de violencia.
Los organizadores valoraron especialmente esta participación, entendiendo que el cambio cultural también se construye desde las nuevas generaciones.
Un recorrido cargado de simbolismo
Tras la lectura de documentos y los distintos testimonios, la marcha comenzó su recorrido por las calles céntricas de Cruz del Eje.
La columna avanzó desde la Plaza de la Memoria hacia el sector de Tribunales, en un gesto simbólico que buscó visibilizar el reclamo de justicia y la necesidad de respuestas concretas frente a los casos de violencia de género.
A lo largo del recorrido se sumaron aplausos, muestras de apoyo y vecinos que salieron de sus hogares y comercios para acompañar el paso de los manifestantes.
Una sociedad que busca ser escuchada
A once años de la primera movilización de Ni Una Menos, la convocatoria realizada en Cruz del Eje volvió a demostrar que la violencia de género sigue siendo una preocupación central para la comunidad.
La presencia de organizaciones, estudiantes, sobrevivientes, instituciones, vecinos y representantes de distintos sectores reflejó un mensaje compartido: la violencia no puede naturalizarse y la sociedad tiene la responsabilidad de seguir trabajando para prevenirla.
La marcha concluyó con un fuerte llamado a la reflexión, al compromiso colectivo y a la construcción de una comunidad donde ninguna persona deba vivir con miedo y donde cada víctima encuentre acompañamiento, contención y justicia.






