La Jornada Regional Jóvenes Activando Comunidad reunió a estudiantes y docentes de distintos departamentos del norte provincial. Apicultura, hidroponía, impresión 3D, turismo, producción sustentable y emprendimientos escolares fueron protagonistas de un encuentro que vinculó educación, trabajo e identidad territorial.
Cruz del Eje, Córdoba. Este martes 20 de octubre de 2026, la Escuela Justo José Pacheco fue escenario de una jornada que puso en primer plano el potencial de la educación rural. Un total de 28 escuelas secundarias rurales del norte de Córdoba participaron de la Jornada Regional Jóvenes Activando Comunidad, donde los estudiantes compartieron los proyectos educativos y productivos que vienen desarrollando junto a sus docentes.
Durante la cobertura realizada por Línea Uno, jóvenes procedentes de localidades y parajes de diferentes departamentos mostraron iniciativas vinculadas con la producción agropecuaria, el cuidado ambiental, las nuevas tecnologías, el turismo, la comercialización y la recuperación de la memoria de sus pueblos.
El encuentro permitió conocer experiencias que nacen de necesidades concretas: producir alimentos en lugares alejados de los centros urbanos, aprovechar mejor el agua en zonas de sequía, diversificar la actividad apícola, generar oportunidades económicas y preservar las tradiciones de comunidades pequeñas.
David Araya: vincular la escuela rural con el desarrollo local
En diálogo con Línea Uno, David Araya, referente pedagógico de escuelas rurales, explicó que Jóvenes Activando Comunidad es una iniciativa conjunta del Ministerio de Educación de Córdoba y la Fundación Banco de Córdoba.
El funcionario destacó que el programa busca movilizar a las instituciones rurales mediante proyectos que trasciendan las aulas y se relacionen directamente con el desarrollo de sus localidades.
Uno de los aspectos centrales de la propuesta es la articulación entre escuelas, municipios, comunas y sectores productivos, con el objetivo de que los conocimientos adquiridos puedan convertirse en herramientas para futuras oportunidades laborales.
Araya explicó que las jornadas se organizan en distintas sedes regionales y forman parte de una estrategia que comprende a 128 escuelas secundarias rurales de toda la provincia.
También destacó el financiamiento destinado a acompañar estas experiencias, particularmente los recursos del Fondo para el Desarrollo de la Educación Técnica y la Formación Profesional, conocido como FORTEC@Cba.
La apicultura como ejemplo de innovación productiva
Entre los casos mencionados por Araya sobresalió el desarrollo de proyectos apícolas en el departamento Cruz del Eje.
El referente educativo señaló que algunas escuelas comenzaron trabajando sobre la producción de miel y posteriormente avanzaron hacia investigaciones relacionadas con la clasificación de materias primas y la obtención de productos diferenciados.
La iniciativa busca que los jóvenes comprendan que la producción no termina necesariamente con la obtención de miel, sino que también puede incorporar conocimientos científicos, análisis de calidad y estrategias de agregado de valor.
Como antecedente, recordó la participación de una escuela rural en un congreso apícola nacional realizado en Córdoba, donde presentó un proyecto de alimento balanceado para abejas que despertó el interés de organismos vinculados con el desarrollo productivo.
Para Araya, uno de los grandes desafíos es acompañar la formación de nuevas generaciones capaces de dar continuidad y modernizar actividades tradicionales de la región.
Sergio González: el valor de sostener y fortalecer las escuelas rurales
Otro de los testimonios destacados de la jornada fue el de Sergio González, quien resaltó el trabajo sostenido de los estudiantes, docentes y equipos directivos para concretar cada una de las propuestas presentadas.
González señaló que detrás de los stands existían meses de planificación, gestión y aprendizaje, y destacó la importancia del intercambio entre estudiantes de distintas localidades.
Los proyectos, explicó, reflejan realidades diversas y necesidades concretas de cada comunidad, desde la producción apícola y caprina hasta los sistemas de cultivo adaptados a las condiciones ambientales del norte provincial.
Escuelas con pocos alumnos, pero con grandes oportunidades
Durante la entrevista, González puso especial énfasis en la decisión de sostener instituciones educativas rurales, incluso en lugares donde la matrícula es muy reducida.
Describió la existencia de establecimientos con uno, dos o tres estudiantes y defendió la importancia de garantizarles formación, acompañamiento y posibilidades de construir su futuro.
Su reflexión permite comprender uno de los desafíos más relevantes de la educación rural: la distancia geográfica o la baja cantidad de alumnos no deberían determinar las oportunidades educativas de quienes viven en parajes alejados.
También mencionó las dificultades que enfrentan las escuelas, entre ellas las distancias, los recursos y las condiciones climáticas, y destacó los avances en conectividad, equipamiento tecnológico y capacitación docente.
González subrayó que los jóvenes deben contar con herramientas tanto para continuar estudios superiores como para emprender actividades productivas vinculadas con sus localidades.
Guanaco Muerto: estudiantes que trabajan para proteger las abejas
Uno de los proyectos que reflejó con claridad la continuidad del aprendizaje escolar fue el presentado por estudiantes de Guanaco Muerto, quienes desarrollan una iniciativa denominada Cuidando nuestro apiario.
Las alumnas Lionela Agüero y Dayena Martínez explicaron que el trabajo constituye una continuación del proyecto Construyendo nuestro apiario, presentado anteriormente.
La propuesta involucra conocimientos sobre el ciclo de vida de las abejas, el manejo de las colmenas y la importancia de preservar una actividad que tiene fuerte presencia en la economía regional.
Además, los estudiantes elaboran productos como caramelos de miel y galletitas con algarroba y miel, incorporando recursos característicos de su zona.
El proyecto también se vincula con la formación profesional: según explicaron las estudiantes, su promoción tiene previsto egresar en 2027 con formación como auxiliares de apicultura.
La experiencia representa una articulación entre conocimientos biológicos, producción, ambiente y posibilidades de trabajo.
La Higuera: agregar valor a la producción de miel
Desde La Higuera, estudiantes presentaron el proyecto Diversificación apícola, que apunta a aprovechar distintos productos derivados de la actividad de las abejas.
Durante la exposición mostraron mieles vinculadas con diferentes floraciones, polen y preparados de propóleo, explicando sus procesos de obtención y las posibilidades de comercialización.
El trabajo permite observar cómo los jóvenes comienzan a incorporar conocimientos vinculados con la clasificación de productos, el procesamiento, la presentación comercial y el aprovechamiento responsable de los recursos disponibles.
Estas experiencias adquieren especial relevancia en una región donde la apicultura constituye una actividad económica tradicional.
El Chacho: hidroponía para enfrentar la escasez de agua y forraje
Desde la localidad de El Chacho, ubicada en el extremo noroeste de Córdoba, estudiantes presentaron una experiencia de producción de forraje verde hidropónico.
Los jóvenes explicaron que el proyecto surgió como respuesta a las condiciones de sequía y las dificultades para conseguir alimento para los animales.
La propuesta trabaja con semillas como avena, mijo, maíz y alpiste, utilizando técnicas de germinación y control de las condiciones de cultivo.
Los estudiantes destacaron la necesidad de controlar variables como el pH y mantener condiciones adecuadas para el crecimiento del forraje.
Esta experiencia evidencia cómo la escuela puede convertirse en un espacio de experimentación frente a problemas concretos de la producción ganadera.
Tecnología rural: impresión 3D y riego inteligente
La innovación tecnológica también ocupó un lugar importante en la jornada.
Estudiantes del IPEM 109, anexo La Argentina, presentaron dispositivos de riego por goteo elaborados mediante impresión 3D.
Durante la exposición explicaron que diseñan las piezas digitalmente con herramientas de modelado y posteriormente las fabrican con impresoras tridimensionales.
La propuesta apunta a regular la entrega de agua a las plantas y contempla la posibilidad de comercializar los dispositivos en el futuro.
Por su parte, estudiantes de Chuña mostraron un sistema automatizado de riego para huertas escolares, pensado para mantener la provisión de agua incluso durante los fines de semana y feriados.
Ambas experiencias permitieron demostrar que la formación tecnológica puede ofrecer respuestas prácticas a necesidades vinculadas con la producción rural.
Producción sustentable y emprendimientos escolares
En otros stands, los estudiantes compartieron experiencias que abarcaron desde la elaboración de productos naturales hasta la gestión de pequeños emprendimientos.
El anexo La Posta del IPEM 432 presentó cosméticos elaborados a partir de aloe vera, mientras que representantes de Capilla de Sitón difundieron una iniciativa destinada a producir plantas nativas y aromáticas para mejorar y cuidar los espacios de la localidad.
Estudiantes de Los Místoles exhibieron productos personalizados mediante sublimación, incluyendo tazas, artículos para mate, bolsas y otros objetos.
Las jóvenes explicaron que gestionan su emprendimiento escolar, administran publicaciones en redes sociales y reciben pedidos a través de esas plataformas.
Desde distintos establecimientos también se presentaron invernaderos, macetas biodegradables, cultivos hortícolas, hierbas aromáticas, productos elaborados y experiencias de aprovechamiento de recursos naturales.
Turismo, cultura y memoria de los pueblos
La jornada también mostró cómo las escuelas rurales pueden contribuir a preservar la identidad de sus comunidades.
Estudiantes de Chalacea compartieron el desarrollo de una página web dedicada a recuperar la historia de su pueblo y difundir tradiciones como la Fiesta del Pan Casero.
Desde La Rinconada, alumnos explicaron un trabajo de recopilación de documentos e imágenes históricas para reconstruir la memoria local.
En Cruz de Caña, estudiantes presentaron la propuesta de crear un centro de información turística escolar, con el objetivo de dar a conocer sus atractivos y ofrecer recuerdos elaborados por la institución.

Caminiaga participó con un proyecto de cicloturismo que busca organizar recorridos por lugares representativos de la localidad, mientras que estudiantes de San Pedro Norte mostraron productos personalizados que incorporan códigos QR para brindar información histórica y turística.
Estas experiencias demuestran que el desarrollo local no depende exclusivamente de las actividades agropecuarias: el patrimonio cultural, la comunicación digital y el turismo también pueden generar oportunidades.
La escuela rural como respuesta a necesidades esenciales
Entre los testimonios más significativos estuvo el de estudiantes del anexo Cachilla, quienes explicaron que desarrollan una huerta para producir alimentos frescos en una zona donde el acceso a verdulerías resulta limitado.
El proyecto Semillas del Futuro contempla la producción de verduras como acelga, lechuga, espinaca y perejil.
Los jóvenes relataron que debieron salir alrededor de las tres de la madrugada para participar del encuentro, un dato que refleja las distancias y dificultades de movilidad que forman parte de la realidad de numerosas comunidades educativas rurales.
Su experiencia muestra una dimensión especialmente importante de estos proyectos: además de enseñar técnicas productivas, permiten abordar necesidades concretas de las familias y fortalecer las condiciones de vida de la comunidad.

Aprender, producir y construir futuro desde el lugar donde se vive
La Jornada Regional Jóvenes Activando Comunidad dejó en evidencia que las escuelas rurales del norte cordobés desarrollan experiencias educativas capaces de integrar conocimientos científicos, nuevas tecnologías, saberes tradicionales y compromiso social.
La participación de 28 establecimientos permitió compartir iniciativas que responden a realidades muy diferentes, pero que tienen un elemento en común: el protagonismo de los estudiantes.
El acompañamiento de docentes, directivos, familias, municipios, comunas, instituciones y organizaciones productivas aparece como un factor fundamental para sostener estas propuestas y ampliar sus posibilidades.
En Cruz del Eje, los jóvenes demostraron que la innovación no es exclusiva de las grandes ciudades y que las comunidades rurales también son espacios de conocimiento, creatividad y transformación.
Cuando la escuela escucha a su territorio y convierte sus problemas en oportunidades de aprendizaje, la educación deja de ser solamente una preparación para el futuro: comienza a construirlo desde el presente.
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