San Marcos Sierras vivió este sábado 29 de agosto una celebración especial. Cerca de 700 niños de Cruz del Eje, localidades y zonas rurales participaron de una tarde con juegos, comida, golosinas, regalos y mucha emoción, organizada por la Fundación Misionera de la Esperanza.
San Marcos Sierras fue escenario este sábado 29 de agosto de una nueva celebración del Día del Niño, una jornada que reunió a cientos de chicos de distintos puntos de Cruz del Eje y la región.
Desde las primeras horas de la tarde comenzaron a llegar los niños que habían sido invitados a participar de la fiesta organizada por la Fundación Misionera de la Esperanza.
La propuesta fue preparada para recibir aproximadamente 700 chicos, que durante varias horas pudieron disfrutar de juegos, castillos inflables, golosinas, helados, comida y diferentes actividades recreativas.
El festejo tuvo como principal objetivo regalarles una tarde diferente y hacer que cada niño pudiera sentirse protagonista.


Una tarde dedicada a los niños
La celebración comenzó alrededor de las 14 y se extendió hasta las 18.
Durante la jornada hubo juegos, castillos inflables, pururú, golosinas, helados y comida. También se preparó un espectáculo para acompañar el cierre de la actividad.
Uno de los momentos más esperados fue la entrega de regalos.
Cada niño recibió una bolsa preparada especialmente para la ocasión, con un juguete, golosinas y otros presentes.
Para quienes trabajan en la Fundación, este momento tiene un significado especial. Gisela, coordinadora de la institución, explicó que desde hace aproximadamente diez años se realiza este festejo y que existe un objetivo que se mantiene: que ningún chico se vaya a su casa sin un regalo.

Niños de distintos lugares compartieron la celebración
La fiesta reunió a chicos de diferentes comunidades.
Participaron niños de los centros comunitarios de Cruz del Eje y de distintos sectores rurales y localidades, entre ellos Santo Domingo, Los Quebrachos, San Nicolás, El Brete, Media Naranja, Barrial y El Simbolar, entre otros lugares.
El traslado permitió que muchos chicos que viven lejos de San Marcos Sierras también pudieran ser parte de la celebración.
Para esta jornada, la empresa Sarmiento colaboró con el traslado de los niños desde distintos puntos de la región.
El trabajo que comenzó mucho antes de la fiesta
Una celebración para cerca de 700 niños requiere semanas de organización.
Gisela contó que durante los días previos hubo mucho trabajo para reunir todo lo necesario y garantizar que cada chico pudiera disfrutar de la jornada.
Para el festejo se consiguieron donaciones de sándwiches, gaseosas, golosinas, juguetes y dinero destinado a la compra de regalos.
La coordinadora destacó especialmente el aporte de las personas que colaboraron para que la fiesta pudiera realizarse.
“Sin esas almas caritativas no podríamos haber hecho esto”, expresó durante la entrevista con Línea 1.
En un contexto económico complicado, donde muchas personas que anteriormente colaboraban ya no tienen las mismas posibilidades, cada donación adquiere un valor especial.
Una red que acompaña a los chicos durante todo el año
La fiesta del Día del Niño es una de las actividades que se realizan en el marco del trabajo permanente de la Fundación Misionera de la Esperanza.
Actualmente funcionan siete centros comunitarios, cinco ubicados en distintos barrios de Cruz del Eje y otros en zonas rurales, entre ellas San Nicolás y El Simbolar.
En estos espacios, los chicos reciben de lunes a viernes una merienda-cena, preparada por mujeres voluntarias que sostienen esta tarea durante todo el año.
Las voluntarias cumplen un papel fundamental: cocinan, acompañan a los niños y ayudan a mantener funcionando los espacios comunitarios.
“Sin ellas no podríamos hacer nada de esto”, remarcó Gisela.
La emoción de la Hermana Teresa
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue cuando la Hermana Teresa habló frente a los chicos.
Con los niños reunidos, agradeció su presencia y también reconoció a las madres que acompañan durante todo el año a los chicos de los comedores.
“Gracias a ustedes, chicos, por existir”, expresó Teresa.
También agradeció a las personas que llegaron desde distintos lugares para colaborar y a todos aquellos que hicieron posible la celebración.
Sus palabras reflejaron la emoción que significó para ella volver a compartir una jornada de estas características con los niños.
“Los chicos son mi vida”
Durante la entrevista con Línea 1, la Hermana Teresa habló de su vínculo con los niños y recordó cómo comenzó la tradición de realizar el festejo.
Explicó que cuando llegó a la zona comenzó a trabajar con chicos de sectores rurales y observó que muchos de ellos no tenían la posibilidad de participar de una celebración del Día del Niño.
Fue entonces cuando decidió impulsar una jornada especialmente pensada para ellos.
Con el paso de los años, aquella iniciativa fue creciendo hasta convertirse en una celebración que reúne a niños de distintas comunidades.
Cuando se le preguntó qué significan los chicos para ella, Teresa fue contundente:
Diez años de una celebración que sigue creciendo
De acuerdo con lo explicado por la coordinadora, hace aproximadamente diez años que la Fundación realiza este festejo con una organización similar.
La meta continúa siendo la misma: ofrecerles a los niños un día diferente y garantizar que todos puedan regresar a sus hogares con un regalo.
Para alcanzar ese objetivo se necesita el compromiso de muchas personas.
Algunos colaboran con alimentos, otros con juguetes, otros con dinero y otros aportando su tiempo.
Cada contribución termina formando parte de una misma celebración.
El momento más esperado: los regalos
Después de una tarde llena de juegos y actividades llegó uno de los momentos más esperados por los chicos.
Las bolsas preparadas durante los días anteriores comenzaron a ser entregadas.
Los niños recibieron sus regalos y pudieron llevarse a sus hogares un recuerdo de la jornada.
Para muchos, ese juguete representó mucho más que un objeto: fue el recuerdo de haber tenido su propia fiesta, de compartir con otros chicos y de sentirse acompañados.

Una tarde donde los chicos fueron protagonistas
El Día del Niño terminó cerca de las 18, después de varias horas de juegos, encuentros y alegría.
Los colectivos comenzaron luego el regreso de los niños hacia sus lugares de origen.
San Marcos Sierras quedó atrás como escenario de una jornada que tuvo a los chicos como protagonistas.
Pero el trabajo de la Fundación continúa.
Al día siguiente, los centros comunitarios vuelven a formar parte de la vida cotidiana de muchas familias. Las voluntarias regresan a sus tareas y los espacios continúan acompañando a los niños durante todo el año.
La celebración de este 29 de agosto fue, en definitiva, una muestra de lo que puede lograrse cuando una comunidad se une para brindarles a los más pequeños un momento de felicidad.
Una sonrisa que resume la jornada
Cerca de 700 niños llegaron desde distintos lugares para compartir una tarde especial en San Marcos Sierras.
Hubo juegos, comida, regalos y abrazos.
Pero también hubo algo que no se puede medir: el trabajo de todas las personas que hicieron posible que esa sonrisa apareciera en el rostro de cada chico.
La Hermana Teresa lo resumió con una frase sencilla y profunda:
“Gracias a ustedes, chicos, por existir”.
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