Día del Recolector en Cruz del Eje: historias detrás del servicio | Línea 1
Cuando gran parte de la ciudad todavía duerme, ellos ya están en las calles. Corren, cargan, levantan bolsas, enfrentan frío, calor, lluvia y hasta perros que los persiguen. Pero también reciben algo que no aparece en ninguna estadística: la sonrisa de un niño, un vaso de agua y el cariño de los vecinos.
Este 2 de octubre, en el Día del Recolector de Residuos, Línea 1 decidió salir de la redacción y compartir unas horas con los trabajadores de la recolección de Cruz del Eje.
No fue solamente para saludarlos.
Fue para conocerlos, escucharlos y mostrarle a la comunidad quiénes son las personas que todos los días hacen una tarea indispensable para la ciudad.
Frente a Tribunales, antes de comenzar uno de los recorridos, estaban algunos de los integrantes del equipo. Allí apareció una historia detrás de cada uniforme, de cada camión y de cada bolsa levantada.
Víctor Hugo Garzón: 15 años recorriendo la ciudad
Uno de los trabajadores entrevistados fue Víctor Hugo Garzón, quien lleva alrededor de 15 años realizando esta tarea.

Su recorrido puede significar decenas de kilómetros por día. Según explicó, dependiendo del sector, pueden ser alrededor de 55 kilómetros hacia el norte y hasta 67 kilómetros hacia el sur.
Pero cuando se habla de su trabajo, los kilómetros no son lo único que importa.
Víctor puso especial atención en algo fundamental: el cuidado de sus compañeros que trabajan detrás del camión.
Manejar un vehículo de recolección requiere concentración permanente. Hay que mirar los espejos, controlar las esquinas, frenar de una manera particular y estar atento a los movimientos de motos, autos y peatones.
Pero, sobre todo, hay que cuidar a los compañeros que van detrás.
«Hay que fijarse muy bien, más por los chicos que van atrás», explicó durante la entrevista.
Una familia que trabaja unida
Entre los trabajadores también estuvo Cristian Balmaceda, encargado de la recolección e integrante del equipo.
Su definición sobre sus compañeros fue sencilla y, al mismo tiempo, profunda:

«Somos una familia».
Cristian explicó que todos trabajan unidos y que, cuando alguno necesita una mano, el resto está presente.
Esa unión también continúa fuera del horario laboral. Comparten partidos de fútbol, juegan al truco y realizan actividades juntos.
Para ellos, mantenerse unidos es parte de la manera de afrontar una tarea que exige esfuerzo físico y muchas horas en la calle.
Cristian también dejó algo claro: ser encargado no significa sentirse por encima de los demás.
Se definió como «un eslabón más» dentro del equipo.
Alejandro Oliva y la sonrisa de los chicos
Alejandro Oliva, vecino del barrio Malvinas y trabajador de la recolección desde hace dos años, contó otra parte de esta historia.

Él es corredor.
Cuando termina la jornada, queda agotado. Sin embargo, todavía aparecen las ganas de jugar al fútbol.
Pero hubo una respuesta que resume uno de los aspectos más humanos de esta tarea.
Cuando Línea 1 le preguntó cómo reciben los chicos al camión, Alejandro contó que muchas veces los esperan con una sonrisa y un vaso de agua.
Hay niños que escuchan llegar al camión y salen corriendo para saludarlos.
Es una escena cotidiana que quizás para muchos pasa desapercibida.
Para esos chicos, sin embargo, los trabajadores de la recolección tienen un lugar especial.
Alfredo Ceballo: trabajar pensando también en volver a casa
Otro de los protagonistas de la jornada fue Alfredo Ceballo, chofer del equipo.
Su trabajo transcurre entre el tránsito, los espejos, las calles y la responsabilidad de manejar un vehículo pesado mientras sus compañeros trabajan detrás.

Hay viento, lluvia, frío y calor.
Y también existe una preocupación permanente: que nadie se lastime.
Alfredo pidió especialmente a quienes circulan por la ciudad que tengan paciencia cuando el camión está trabajando y que respeten a los recolectores.
«Hay una familia que los espera», explicó al hablar de lo que significa terminar cada jornada y volver a casa.
Porque detrás de cada trabajador hay una historia familiar.
Hay una esposa, un esposo, hijos, padres, hermanos y personas que esperan que ese trabajador vuelva sano a su casa.
47 personas detrás de una tarea que la ciudad necesita todos los días
Durante la recorrida, Línea 1 pudo conocer parte de este equipo de trabajo.
En total, según lo explicado durante la cobertura, son 47 las personas que forman parte de la tarea de recolección.

Son 47 historias, 47 familias y 47 trabajadores que todos los días salen a cumplir una función que muchas veces solamente se nota cuando no está.
La recolección forma parte de esas tareas esenciales de una ciudad.
Cuando funciona, muchas veces pasa inadvertida.
Pero detrás de cada recorrido hay personas que comienzan su jornada mientras gran parte de Cruz del Eje todavía duerme.
Una tarea que también necesita del cuidado de los vecinos
Durante la entrevista, Cristian dejó además un pedido concreto para la comunidad.
Los elementos cortantes, como vidrios o jeringas, pueden provocar heridas durante la recolección.
Por eso recomendó colocarlos de manera segura, dentro de un recipiente adecuado, cerrado y señalizado para advertir que contiene material peligroso.
El pedido no apunta solamente a facilitar el trabajo.
Apunta a algo mucho más importante: que cada trabajador pueda regresar a su casa sin lastimarse.
El cariño de los chicos también forma parte de la jornada
Durante el recorrido, Línea 1 pudo comprobar algo que los propios trabajadores habían contado.
Los chicos reconocen el sonido del camión.
Salen a saludar.
Esperan a los recolectores.
Algunos acercan un vaso de agua.
Otros simplemente regalan una sonrisa.
Son pequeños gestos que, en medio de una jornada pesada, adquieren un enorme valor.
Y muestran que el vínculo entre los trabajadores de la recolección y los barrios de Cruz del Eje va mucho más allá de una tarea laboral.
Línea 1 quiso conocer a las personas detrás del uniforme
Desde Línea 1 entendimos que este día merecía algo más que una placa en redes sociales.
Por eso acompañamos a los recolectores durante parte de su jornada.
Subimos al camión, recorrimos las calles y observamos de cerca cómo trabajan.

Vimos el esfuerzo físico, la coordinación entre el chofer y los corredores, las precauciones que deben tomar y también algunas de las dificultades que aparecen en el camino.
Incluso los perros forman parte de los riesgos cotidianos que enfrentan durante los recorridos.
Pero sobre todo pudimos conocer a las personas.
A Víctor, Cristian, Alejandro, Alfredo y a tantos otros trabajadores que forman parte de este equipo.

Un reconocimiento que va más allá de un día
El Día del Recolector puede ser una buena oportunidad para decir gracias.
Pero el reconocimiento puede ir mucho más allá de una fecha del calendario.
Puede aparecer cada vez que un vecino prepara correctamente sus residuos.
Cada vez que se protege un vidrio.
Cada vez que se espera unos segundos detrás de un camión.
Cada vez que se respeta a quienes están trabajando.
Y cada vez que un niño sale a saludar.
Porque detrás de cada uniforme hay una persona.
Hay un trabajador.
Hay un padre, una madre, un hijo, un hermano.
Hay una familia esperando.
Y hay una historia que merece ser conocida.
Desde Línea 1, nuestro reconocimiento a los trabajadores de la recolección de Cruz del Eje y a cada una de las personas que todos los días salen a hacer este trabajo.
Gracias por estar en las calles cuando muchos todavía están durmiendo. Gracias por el esfuerzo. Y gracias también por las sonrisas que reciben de los chicos de nuestra ciudad.
Una producción periodística de Línea 1 y Nexo TV . Realización y cobertura en calles: Equipo periodístico de Nexo TV. Agradecemos a todo el personal de recolección de residuos de Cruz del Eje por abrirnos las puertas de su jornada diaria.






